

Historia
Hacienda Martinez
El Valle de Río Negro, en el corazón de la región, no sólo es conocido por su belleza natural y su tierra fértil, sino también por ser el hogar de una tradición familiar que ha perdurado a través de generaciones. La historia de Hacienda Martinez es un testimonio de cómo el legado familiar y el amor por la tierra pueden transformar una región y dejar una huella imborrable en la comunidad. Hacienda Martinez es más que una simple empresa; es una pieza esencial del tejido cultural y económico del Valle.
La historia comienza en el año 1924 cuando Ildefonso Martínez Rodríguez y sus 2 hermanos Gregorio y Maximiano deciden, a raíz de la guerra, emigrar en barco desde Cuenca de Campos, Valladolid, España hacia Argentina. En esa época, el gobierno les ofrecía hectáreas de tierras para trabajar con la condición de recibir todos los meses una paga acordada entre las partes y así, una vez cancelado el saldo, se hacían dueños de las tierras. Fue así como cada uno se ocupó de la tierra que le había tocado.
Ildefonso Martinez Rodríguez vino acompañado, además de sus hermanos, de su esposa, Soledad Fuentes Pérez, con su único hijo hasta entonces, Ildefonso Martinez Fuentes, con solo 3 añitos de edad.
Se dice que al principio hubo que trabajar mucho la tierra y sembrar alfalfa y cultivar distintas hortalizas para lograr enriquecer la tierra. A su vez va creciendo la familia, agregándose a ella Soledad, Ángel y Celia.
Pasan los años y gracias al trabajo duro de toda la familia pudieron pagar la deuda de las tierras ofrecidas por el gobierno.
El Legado
Todos dedicados a la agricultura, lograron que la tierra este óptima para plantar los primeros viñedos y así pudieron crecer económicamente e ir comprando más hectáreas.
Cuando Ildefonso Martinez Fuentes cumplió 20 años, se casó con Guillermina Ibáñez Aznar. Ella era de General Roca, también de familia dedicada a la agricultura.
La chacra donde deciden que fuera “el Casco” se construyen su casa Ildefonso junto a Guillermina. tienen dos hijos, Norma y Raúl.
De la cosecha de uva entregaban gran parte a la bodega El Lobo de Río Negro, ubicada en Ingeniero Huergo, donde Idelfonso Martinez era accionista.
Así también fueron plantando distintas especies de frutales como pera, manzana, ciruelas y duraznos y vieron que, tanto el suelo como el clima, acompañaba mucho esta profesión.
Raúl Martinez hijo de don Ildefonso cuenta varias historias y anécdotas de su infancia. por ejemplo, que todos trabajaban a la par de los peones. Su madre Guillermina era la encargada de cocinar para ellos todos los días. Se araba la tierra con caballos.
Aunque pasaban muchísimo frío porque no tenían calefacción en sus casas y la vida era agotadora, siempre llegaba el fin de semana donde se reunía toda la gran familia a conversar, jugar a las cartas y a comer. En invierno se aprovechaba para reunirse en familia y hacer chorizos españoles caseros y grandes patas de jamones.
Raúl Martinez conoció a María Teresa Emilio y se hicieron su casa en la chacra, Ellos tuvieron 3 hijos Yanina Martinez Hoy Dueña de Haciendas Martinez. Marisel Martinez y Alejandro Martinez.
Los cuales vivieron en la chacra hasta su adolescencia y luego se mudaron a Villa Regina.
En el año 1989 Raúl Martinez inaugura su primer galpón de empaque y algunas cámaras de frio y atmosfera controlada
Yanina Martinez cuenta que fueron años de mucho trabajo pero que dio sus frutos Ya con 315 hectáreas se pudo exportar gran parte de la producción a países como Italia, Brasil, Rusia, entre otros y por supuesto mucho también a Mercado interno.

Historia de la Empresa
En el año 2004 Raúl Martinez decide entregar a cada hijo chacras para que puedan trabajar individualmente. Así nace lo que hoy llamamos Hacienda Martinez.
A lo largo de los años, la empresa ha crecido, adaptándose a los cambios del mercado y a las nuevas tecnologías, pero siempre manteniendo los valores y las tradiciones que la hicieron grande. Cada vez más enamorados del Valle de Río Negro, Patagonia Argentina.
La Importancia del Legado Familiar
El verdadero valor de Hacienda Martinez radica en su legado familiar. Este suelo y sus frutales es el resultado de generaciones de esfuerzo, pasión y dedicación. Cada miembro de la familia ha aportado su conocimiento y habilidades, desde la plantación hasta la cosecha, y su compromiso con la calidad y la sostenibilidad es evidente en cada manzana, pera y ciruela que se produce. Este legado no solo garantiza un producto excelente, sino que también crea un sentido de continuidad y estabilidad en la comunidad.
Impacto en la Comunidad
La influencia de todas estas generaciones en el Valle de Río Negro va más allá de la producción de manzanas. La empresa ha sido un pilar económico, generando empleos y fomentando el desarrollo local. Contribuyendo a la preservación del paisaje y las prácticas agrícolas tradicionales, ayudando a mantener la identidad cultural de la región.
Como empresa se involucra activamente en la comunidad a través de eventos locales y colaboraciones con otras empresas y organizaciones.
